KRAUSE, EDUCADOR DE LA HUMANIDAD

...El desbordante amor a la naturaleza había invadido su espíritu ya desde muy niño. (...) La auténtica ternura con la que el hombre maduro seguiría mirando a toda la naturaleza se trasluce en innumerables textos como éste: "¡Que nunca llegue a matar un solo gusanillo, que no quiebre jamás sin motivo una sola hierbecita, que nunca destruya una piedrecita bellamente configurada, que no ensucie el aire, el agua, la tierra, a ciencia y conciencia, sin necesidad!".
El amor universal de Krause está jerarquizado. La belleza del ser humano es superior a la belleza de los elementos naturales: "Tú codicias piedras preciosas, pero los ojos del ser humano son más bellos que los diamantes, y más bellas que cualquier perla son las lágrimas que fluyen de ellos"...
Fragmento de "Krause, educador de la Humanidad - Una biografía", de Enrique M. Ureña


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