05 octubre 2008

EL EXTRANJERO

Albert Camus - El extranjero
... Quedó vuelto bastante tiempo (el capellán). Su presencia me pesaba y me molestaba. Iba a decirle que se marchara, que me dejara, cuando gritó de golpe en una especie de estallido, volviéndose hacia mí: "¡No, no puedo creerle! ¡Estoy seguro de que ha llegado usted a desear otra vida!". Le contesté que naturalmente era así, pero no tenía más importancia que desear ser rico, nadar muy rápido, o tener una boca mejor hecha. Era del mismo orden. Me interrumpió y quiso saber cómo veía yo esa otra vida. Entonces, le grité: "¡Una vida en la que pudiera recordar ésta!", e inmediatamente le dije que era suficiente. Quería aún hablarme de Dios, pero me adelanté hacia él y traté de explicarle por última vez que me quedaba poco tiempo. No quería perderlo con Dios. Ensayó cambiar de tema preguntándome por qué le llamaba "señor" y no "padre". Esto me irritó y le contesté que no era mi padre: que él estaba con los otros....

Fragmento de "El extranjero", de Albert Camus

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