29 diciembre 2008

A MEDIODÍA

Palestina Libre
Ellos me han puesto delante el papel,
me han puesto delante el lápiz,
me han puesto en la mano la llave de mi casa.

El papel que han querido manchar
ha dicho: ¡Resiste!

El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro
ha dicho: ¡Resiste!

La llave de la casa ha dicho:
En nombre de cada piedra
de tu humilde casa ¡Resiste!

Un golpe en el muro
es el mensaje de una mano rota
que dice: ¡Resiste!

Y la lluvia cae
golpeando el techo de la sala de tortura.

Cada gota grita: ¡Resiste!

Muin Basisu

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22 diciembre 2008

VIVO EN LA CÁRCEL DE PALMASOLA

Cárcel de Palmasola, Bolivia.
Vivo en la cárcel de Palmasola, Bolivia,
junto a mis padres y a mis dos hermanos.
Soy la pequeña. Mi nombre no importa.

Mi padre tiene treinta años de condena por
violación, robo a mano armada y secuestro.
Es el jefe de una banda:

mata a aquellos que matan o roban
sin su permiso, o mata a quien mate a quien
le pagó para que no le mataran.

Aquí dentro mi padre trafica con crack, armas,
alcohol, coca, tabaco, comida, prostitutas y
electrodomésticos.

Algunos niños salimos al colegio,
cada día, y algunos solemos volver con droga
de afuera porque nadie nos registra.

Por eso nos trasladamos,
suele decirme mi madre, siempre llorando.
Al menos aquí nos respetan, y tu padre es alguien.

Al menos aquí tiene trabajo.
Al menos aquí tenemos un hogar.
Al menos aquí sólo hay narcos y asesinos;

No entran las leyes, ni el gobierno, ni la policía.
Vivimos seguros, perjura mi madre.
Por eso vivimos aquí.

Lluis Pons Mora

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17 diciembre 2008

CANCIÓN DE NAVIDAD

Canción de Navidad - Charles DIckens

-¡Felices Fiestas, tío! ¡Dios os guarde! -gritó una voz alegre.

Era la voz del sobrino de Scrooge, que cayó sobre él con tal precipitación que fue el primer aviso que tuvo de su aproximación.

-¡Bah! - dijo Scrooge -. ¡Patrañasl

Este sobrino de Scrooge se hallaba tan arrebatado a causa de la carrera a través de la bruma y de la helada que estaba todo encendido: tenía la cara como una cereza, sus ojos chispeaban y humeaba su aliento.

-Pero tío: ¿una patraña la Navidad? -dijo el sobrino de Scrooge-. Seguramente no habéis querido decir eso.

-Sí -contestó Scrooge-. ¡Felices Fiestas! ¿Qué derecho tienes tú para estar alegre? ¿Qué razón tienes tú para estar alegre? Eres bastante pobre.

-¡Vamos! -replicó el sobrino alegremente-. ¿Y qué derecho tenéis vos para estar triste? ¿Qué razón tenéis para estar cabizbajo? Sois bastante rico.

No disponiendo Scrooge de mejor respuesta en aquel momento, dijo de nuevo: "¡Bah!" Y a continuación: "¡Patrañas!"

-No estéis enfadado, tío -dijo el sobrino.

-¿Cómo no voy a estarlo -replicó el tío- viviendo en un mundo de locos como éste? ¡Felices Fiestas! ¡Buenas Fiestas te dé Dios! ¿Qué es la Navidad sino la época en que hay que pagar cuentas no teniendo dinero; en que te ves un año más viejo y ni una hora más rico: la época en que, hecho el balance de los libros, ves que los artículos mencionados en ellos no te han dejado la menor ganancia después de una docena de meses desaparecidos? Si estuviera en mi mano -dijo Scrooge con indignación-, a todos los idiotas que van con el ¡Felices Fiestas! en los labios los cocería en su propia substancia y los enterraría con una vara de acebo atravesándoles el corazón. ¡Eso es!

Charles Dickens, fragmento del relato "Canción de Navidad"

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10 diciembre 2008

LA BLOGOSFERA DE ALCORCÓN

Un saludo para La Blogosfera de Alcorcón, un colectivo ciudadano de nuestra vecina y querida ciudad de Alcorcón que nace con la intención de informar, opinar y denunciar todo aquello que no funcione en los diferentes barrios de este municipio (de momento sólo Alcorcón, ya veremos luego...).


Los blogs que conforman esta inicativa son:

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02 diciembre 2008

CRÍMENES EJEMPLARES

Max Aub, Crímenes Ejemplares

Hacía un frío de mil demonios. Me había citado a las siete y cuarto en la esquina del Venusitano Carranza y San Juan de Letrán.

No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenciándolo como una deidad inalterable. Comprendo que el tiempo es elástico y cuando le dicen a uno a las siete y cuarto, lo mismo da sean las siete y media.

Tengo un criterio amplio para todas las cosas, siempre he sido un hombre tolerante: un liberal de la vieja escuela. Pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas no obliga a los demás sino hasta cierto punto; pero ustedes reconocerán conmigo que éste punto existe.

Ya dije que hacía un frío espantoso. Y aquella condenada esquina estaba abierta a los cuatro vientos.

Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez, las ocho. Es natural que ustedes se pregunten porqué no le dejé plantado. La cosa es muy sencilla: yo soy un hombre respetuoso de mi palabra, un poco chapado a la antigua, si ustedes quieren, pero cuando digo una cosa, la cumplo. Héctor me había citado a las siete y cuarto y no me cabe en la cabeza faltar a una cita.

Las ocho y cuarto, las ocho y veinte, las ocho y veinticinco, las ocho y media; y Héctor sin venir. Yo estaba positivamente helado: me dolían los pies, me dolían las manos, me dolía el pecho, me dolía el pelo. La verdad es que si hubiese llevado mi abrigo café, lo más probable es que no hubiera sucedido nada. Pero ésas son las cosas del destino y les aseguro que a las tres de la tarde, hora en la que salí de casa, nadie podía suponer que se levantaría aquel viento.

Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto. Tránsido, amoratado.

Llegó a las nueve menos diez: tranquilo, sonriente y satisfecho. Con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados:

- ¡Hola, amigo!

Así, sin más. No lo pude remediar: le empujé bajo el tren que pasaba.

Max Aub, "Crímenes Ejemplares"

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