11 octubre 2009

LA CAMPA TORRES

La Campa Torres
Expondré los hechos
tal y como sucedieron,
cronológica y objetivamente.
Luego, las preguntas.
Ahora los hechos:

La noche del jueves al viernes,
a las tres y media de la mañana,
un coche de incógnito de la policía
que circulaba en sentido contrario
por la calle muelle de oriente s/n,
frenó de golpe, en seco, derrapando,
entre la pizzería Vesubio y el bar la Sal,
y de su interior, del interior del coche camuflado,
pistola en mano,
un policía de paisano saltó a la calzada
y apuntándome con su arma reglamentaria:

¡Quédate quieto ahí donde estás, hijo de la gran puta!

Me quedé quieto. Ni un alma por la calle.
Y cuando el secreta llegó a mi altura,
en voz baja, apacible, voz de jesuita, le pregunté:

¿Sucede algo señor agente?
¿Quiere que le enseñe mi documentación?


Escucha, maricón de mierda,
como no te calles la boca ahora mismo
te subo al coche
y te tiro por la Campa Torres abajo.

La Campa Torres es un acantilado
que domina el mar Cantábrico.
Se trata de un castro primitivo
en el que vivían los cilúrnigos.

A continuación,
el estupa me empujó violentamente
contra la persiana metálica de la Sal
y procedió a cachearme
demostrando su incompetencia en la materia
ya que no dio con el pedrolo de hachís
que llevaba en uno de los bolsillos de mis vaqueros.

Luego me ordenó sacar
todo lo que llevase en los bolsillos
y en mi bolso de la marca george gina & lucy
y dejarlo sobre un suelo borracho y orinado,
momento que aproveché para decirle
-porque ya me había funcionado en otras ocasiones-
en voz baja, apacible, voz de jesuita:

Escuche, verá, yo soy poeta e iba para

¡Que te calles la puta boca de una jodida vez,
poeta de mierda,
o te subo al coche
y te tiro por la Campa Torres abajo.


Abajo están las rocas, la hostia padre, la muerte.

Estos son los hechos.
Ahora las preguntas que me sugieren
y que le voy a formular a este sapo, a este pestañí:

Cuando llegas a tu casa,
¿echas abajo la puerta de una patada
y apuntas con tu arma reglamentaria
a tu mujer e hijos y les gritas:

¡Quedaos quietos ahí donde estáis, hijos de la gran puta!

¿Les amenazas también con tirarlos por la Campa Torres abajo?

¿Les empujas violentamente contra la pared
y les cacheas para ver si encuentras restos de la leche
de otro hombre, uno de verdad, entre las piernas de tu esposa
o unos putos porros en las mochilas escolares de tus hijos?

¿Les amenazas también con tirarlos por la Campa Torres abajo?

No. Espera. No me respondas todavía, ¿vale?
Hazlo después de la publicidad
después de que tu cómplice
haya comprobado mi documentación, te la devuelva y te diga:

Está limpio.

Ah, pasmuti, y si lees esto, vete olvidándote
de subirme al coche
y tirarme por la Campa Torres abajo,
pues con la incompetencia que te caracteriza
casi fijo que ni te habrás dado cuenta

que este poema es mi mejor seguro de vida.


David González, DELIBERATE SELF HARM (Inédito)

Extraído del blog de Hank Over

2 Comentarios

2 Comentarios:

A las octubre 11, 2009 5:52 p. m., Blogger Angel dijo:

que bueno compadre, que bueno

 
A las octubre 11, 2009 9:36 p. m., Blogger Voltios dijo:

que tal ayer al final? sin problemas hasta fuenla, no? me alegro un montón de que anduvieses por alli amigo, que bien lo pasé, te lo juro macho, tenías razon con lo de que ana y manuel son gente estupenda, sin duda, y por supuesto tener un colega como tu no tiene precio, mil millones de gracias antonio.

 

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